¿Cómo tener mejor salud?

Hoy en día vivimos en una sociedad en la que, supuestamente, tenemos la mejor salud de la historia.

Digo lo de supuestamente porque esto es “supuesto”, es decir, “pensado”, pero como deberíamos saber lo pensado puede bien ser subjetivo.

Después de todo, la mayoría de la gente confía en lo que le dicen, ya sean los medios, las instituciones educativas, las de sanidad, etcétera.

Es como un mantra que nos repiten a todos desde que nacemos.

Cuántos más médicos más enfermedades tenemos. ¿No debería ser al revés?/ Foto cortesía de DarkoStojanovik/Pixabay

En teoría vivimos en la cúspide de la “Era del Progreso”, donde la edad media del mundo, o al menos de los países avanzados, es, repito, supuestamente, mayor que nunca.

Pero, y repito nuevamente, esto es algo que nos dicen; y consecuentemente, nosotros creemos.

Para una mirada un tanto más inquisitiva, no le costara mucho ver que la salud de las poblaciones de los supuestos países avanzados no es tan buena como parece.

En primer lugar, la cantidad de desordenes, tanto de orden fisiológico, como psicológico, parece que no dejan de crecer.

Una cantidad muy significativa de las personas mayores de 30 años toman medicamentos de manera regular. En algunos casos la cantidad de medicamentos es enorme, sobre todo en las personas mayores.

¿La mejor salud del mundo?

Según las autoridades y el paradigma imperante, los países avanzados tienen la mejor salud del mundo, con sistemas de sanidad de tratamiento prácticamente universal.

No obstante, solo hace falta una visita a un centro médico o un hospital de cualquier país de Europa o América para darse cuenta de que el panorama no es precisamente el de una sociedad sana.

Dichos sitios presentan un aspecto tan lúgubre y sombrío que solo pisarlos se puede sentir el olor a enfermedad.

Los hombres de antaño, de no hace tanto, no necesitaban de ir al médico con tanta frecuencia.

Sin ir más lejos, recuerdo a mis bisabuelos, como viviendo en el campo pasaron la vida sin visitar prácticamente ningún medico ni tomar ningún medicamento, con una vida que se podía considerar de lo más sana del mundo.

En aquellos años, no creo que en aquel barrio de las montañas hubiera muchas personas aquejadas por insomnios, ansiedades varias, celulitis, disfunción eréctil, adicciones a drogas, SIDA, Cáncer, diabetes, etcétera.

Lo cierto es que no había muchas visitas a médicos.

Podíamos considerarlo como un sistema de sanidad privado, donde las familias tomaban cuidado de si mismas, y en todo caso se llamaba a algún médico privado para un caso particular.

Las cosas han cambiado mucho.

Mejor en salud

Hoy en día, ya sea en España, Chile o el Reino Unido, parece que el número de visitantes a hospitales y el de citas para operaciones es mayor que nunca y tiene una tendencia creciente.

Entonces, si ello es así, ¿Cómo podemos afirmar que la sociedad tiene una salud mejor que nunca?

¿No sería ello la señal de precisamente lo contrario, es decir, de que algo va mal?

¿De otra manera, por qué tantas visitas a hospitales y centros médicos?

Esos sitios, mas que otras cosas parecen fabricas de enfermedades o, por ser un poco más claro, de animales.

En cierto modo, y esto es algo de lo que no se percatan las masas, la misma naturaleza del sistema público de salud, garantiza que al mismo no le interese una “sociedad sana”, desde un punto de vista integral, al menos.

Es decir, si el nivel de salud es verdaderamente bueno, los integrantes de dichos sistemas perderían sus trabajos en su totalidad, empezando por los de arriba.

Es por ello, que de manera subliminal, y partiendo de “arriba”, los sistemas de salud “gratuitos” nacionales tienen más interés porque, en realidad, el número de pacientes sea tanto o mayor que el actual.

De esa manera siempre van a tener garantizado su “sustento”.

Para ver esto, hay que ver las cosas de una forma más sutil, pues es algo no fácilmente intuido.

¿Mejor de salud?

Muchos dirán que todo ello es consecuencia de la vida moderna, del sedentarismo, de los males descubiertos recientemente que antes no se conocían, y otras supuestas causas.

Antiguamente se consideraba que alguien estaba mejor de salud desde un punto de vista integral.

Hoy en día, dicho enfoque se ha evaporado totalmente, dando lugar a una infinidad de especialidades interminable, hasta tal punto de que los “especialistas” se vuelven expertos en olvidar el “todo”, pues ellos solo conocen una “parte”.

Y al conocer una sola parte hay un problema bastante importante: que al “curar” esa parte se olvidan de las demás, dándose el caso de que el gran problema de la salud moderna viene, de hecho, de eso que todo el mundo conoce como “efectos secundarios”, los cuales son muy subjetivos y difusos, pero que existen mucho más de lo que se cree; hasta tal punto de que con ellos se inicia una cadena de enfermedades que acaba por instalarse por todo el sistema de salud de la víctima.

Por eso, el sistema de salud imperante lo podríamos llamar el sistema de salud de la multiplicidad, donde todo el mundo es tratado, pero el número de enfermedades parece no dejar de crecer, mientras el sistema de salud natural, sería el que podríamos denominar integral.

Podemos estar seguros de que para tener una mejor salud deberíamos intentar un enfoque integral, porque el de la multiplicidad puede que nos permita llegar a muy viejos, pero no menos cierto que ello será en un estado mas vegetativo que otra cosa.

No es lo mismo el hombre de 80 años que no toma ni un medicamento que el que toma 80. Estos segundos, llegan a los 80, sí, pero ¿a qué precio?

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